By Andrés Dauhajre Jr. Jul 13, 2026

¿Crecimos 4.2%? 

 

Por Andrés Dauhajre hijo 

Fundación Economía y Desarrollo, Inc. 

 

El Banco Central (BCRD) ha publicado que la economía dominicana creció 4.2% durante los primeros cinco meses de 2026 en relación al mismo período en 2025. Algunos empresarios y analistas han externado su sorpresa ante este resultado favorable, cuestionándose sobre la veracidad del mismo. Incluso, un amigo empresario me envió, el miércoles pasado, el siguiente mensaje: “Andy, esta economía está paralizada. Hoy he conversado con amigos de diferentes rubros y todos al grito”. Ese mensaje me motivó a adentrarme en algunos indicadores para tratar de comprender el por qué mientras el BCRD informa que la economía está creciendo de manera significativa (4.7% en mayo), algunos parecen tener una percepción diferente a la estimación del BCRD. 

 

Lo primero que debemos reconocer es que las posibilidades de un aumento en la tasa de crecimiento económico son mayores cuando el crecimiento en el mismo período el año anterior ha sido bajo. Recordemos que enero-mayo de 2025, según el BCRD, la economía dominicana creció en 2.6%, prácticamente la mitad del crecimiento potencial de nuestra economía. En consecuencia, no resulta descabellado esperar un mayor crecimiento, más aún si la neutralización del impacto negativo de los mayores precios del petróleo y sus derivados, mermó la capacidad del Gobierno de ahorrar ingresos originados en las recaudaciones tributarias y los des1embolsos de préstamos. Al congelar y/o moderar las alzas de los precios de los combustibles en el mercado mundial, el Gobierno redujo su ahorro y elevó el gasto público para permitir que los consumidores pagasen precios por la gasolina, el gasoil y el gas propano inferiores a los que se derivarían de los precios internacionales, los impuestos vigentes y las comisiones de los intermediarios (distribuidores, detallistas y transportistas). Esto permitió a los consumidores disponer de recursos para seguir gastando en otros bienes y servicios. 

 

En efecto, cuando revisamos los niveles de los ingresos brutos por ventas que las empresas comunican a la DGII cuando presentan mensualmente la declaración para liquidar el pago del ITBIS, se observa que el total de ventas de las empresas (excluyendo las ventas de la industria de refinación de petróleo y del comercio de combustibles para evitar el efecto del aumento de los precios) aumentó en 11.3% en enero-mayo de 2026 con relación al mismo período en 2025, ligeramente superior al crecimiento de 10.3% que exhibieron en enero-mayo de 2025 en relación al mismo período en 2024. Si deflactamos esos crecimientos nominales por las variaciones del IPC de los períodos analizados, se tiene que mientras las ventas reales crecieron en 6.5% en enero-mayo de 2025, en los primeros 5 meses de 2026 crecieron en 6.1%. Utilizamos la variación del IPC para estimar las ventas reales porque el deflactor para cada sector económico que utiliza el BCRD no se publica; apenas se publica, con un rezago significativo, el deflactor consolidado para el PIB nominal total (el último dato publicado corresponde al tercer trimestre de 2024). ¿Cómo se explica que si el PIB real creció en 2.6% en enero-mayo de 2025 cuando las ventas reales (excluyendo industria de refinación de petróleo y comercio de combustibles) crecieron en 6.5%, en enero-mayo de 2026 el PIB real creció en 4.2% cuando las ventas reales aumentaron en 6.1%, ligeramente menos que en enero-mayo de 2025? Podría explicarse si el valor agregado por cada peso vendido por algunos sectores ha aumentado en 2026 en relación a 2025. Desconocemos quién podría tener esa información para cada sector. 

 

Es bueno resaltar que en el análisis anterior no hemos tenido en cuenta que, en enero-mayo de 2026, las declaraciones de ventas del ITBIS reportadas a la DGII, según la opinión de expertos, son más certeras y transparentes que las del mismo período en 2025 como consecuencia de la entrada en vigencia de la obligatoriedad de emisión de la factura electrónica, sin excepción, para los Grandes Contribuyentes Locales y Medianos del país, los cuales comenzaron a emitir esas facturas a partir de junio de 2025. Para algunos, esto podría explicar una parte del aumento de las ventas nominales declaradas a la DGII en enero-mayo de 2026 en relación a las declaradas en el mismo período de 2025. 

 

Cuando analizamos la dinámica del financiamiento otorgado por las instituciones financieras, una variable que el BCRD siempre ha considerado relevante para explicar el nivel de crecimiento de la economía, observamos que en enero-mayo de 2026 con relación al mismo período en 2025, este creció en 8.4%. Aunque es un nivel de crecimiento aceptable, resultó ser más bajo que el 10.6% registrado en enero-mayo de 2025 con relación al mismo período en 2024. Este menor crecimiento de la cartera de préstamos de las entidades financieras no parece responder a un aumento de las tasas de interés nominales pues, en enero-mayo de 2026, la tasa de interés promedio bancaria en los préstamos al comercio fue de 13.6%, inferior a la de 14.2% que prevaleció en el mismo período de 2025. La cobrada sobre préstamos a la vivienda, 11.6% en enero-mayo de 2026, se mantuvo igual a la de enero-mayo 2025. Lo mismo sucedió con la tasa activa sobre préstamos a otros sectores, la cual pasó de 19.6% en enero-mayo de 2025 a 19.5% en enero-mayo de 2026. Solo la aplicada sobre el consumo vía tarjetas de crédito aumentó significativamente, de 50.2% en enero-mayo de 2025 a 57.7% en enero-mayo de 2026. Incluso la tasa de interés activa promedio ponderada nominal que calcula el BCRD, bajó de 15.1% en enero-mayo de 2025 a 13.4% en el mismo período en 2026. La real bajó de 11.1% a 8.1%.  A pesar del descenso en la tasa de interés real, por alguna razón, la demanda de préstamos perdió dinamismo en los primeros cinco meses de 2026, un resultado extraño en una economía que ha crecido en lo que va de año (4.2%) casi el doble del crecimiento registrado en enero-mayo del año pasado (2.6%). ¿Acaso los “animal spirits” de los inversionistas han perdido intensidad con relación a los del mismo período del año pasado?  

 

La demanda por bienes importados también tiende a aumentar con el crecimiento de la economía. Si dejamos fuera las importaciones de petróleo crudo y de combustibles líquidos, se observa que las importaciones nacionales crecieron en 4.4% en enero-mayo de 2026 con relación al mismo período en 2025, un nivel ligeramente mayor que el 2.8% registrado en los primeros 5 meses de 2025 en relación al mismo período en 2024. Si se utiliza una elasticidad ingreso de las importaciones de 1.5 (el nivel medio del rango promedio de Centroamérica), se tendría que el crecimiento de la economía que podría ser explicado por el aumento de las importaciones sería de 1.9% en enero-mayo de 2025 y 2.9% en enero-mayo de 2026. A pesar de todo lo anterior, el crecimiento de los primeros 5 meses de 2026 que quedará registrado como el verdadero será 4.2%, no importa lo que piensen o perciban los empresarios, mucho menos, los economistas. 

  Los artículos de Andrés Dauhajre hijo en elCaribe pueden leerse en La Fundación


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